Viste la sofisticación formal de una noche que apenas comienza, donde la nota noble de té darjeeling se funde con la calidez del ámbar y el almizcle. Transfiere una personalidad impecable, pulcra, caballerosa y de una sensualidad limpia y reservada que se desenvuelve de forma magistral en la alta sociedad. Elegancia nocturna en su estado más puro.




